Sevilla, 1950. Clara «Lía» Vega Alarcón es una
joven fuera de su lugar. Brillante, erudita y dueña de una mente
demasiado analítica para la época que le ha tocado vivir, pasa sus
días sepultada entre archivos, mapas y documentos históricos.
Educada entre el rigor académico y la sobreprotección asfixiante
de su familia, Lía es una "chica de papel" que daría cualquier
cosa por ensuciarse las manos en el "barro de la historia real".
En la biblioteca familiar, Lía descifra el diario oculto de un
antepasado explorador. No es un simple registro de rutas; es un
laberinto criptográfico que esconde el rastro de
El Orbe de Kairós, un artefacto forjado en la
mítica Atlántida capaz de navegar por el tiempo a través de la
memoria de la sangre. Al activarlo, Lía no solo abre una puerta,
fractura su propia realidad.
El suelo de 1950 desaparece. En un latido, Lía es arrastrada a la
Sevilla de 1914. Un mundo vibrante y sucio donde
los carruajes de caballos conviven con el aroma de la pólvora de
una guerra mundial a punto de estallar. Es una ciudad que no
reconoce y que, a la vez, guarda las llaves de su propia
existencia.
Sola en un tiempo hostil, Lía conocerá a
Darío Luna, un carterista de ojos azules y alma
de Triana que se convertirá en su guía y protector en el caos.
Pero el verdadero choque ocurre al encontrar a
Arturo e Isabel, dos jóvenes
rebeldes de dieciocho años que buscan tesoros y leyendas.
Juntos, cometieron el error de profanar una cripta secreta. Han
liberado el mallqui de
Huayna Cápac, un emperador inca que ha regresado
de entre los muertos para reclamar su imperio en Sevilla.
Bajo la vigilancia del Instituto Nacional de Historia y
Humanidades y acechada por una niebla que amenaza con congelar el
destino de la ciudad, Lía se enfrenta a su mayor desafío.
¿Podrán Darío y ella descifrar el secreto para acabar con la
maldición y regresar a su tiempo sana y salva, o quedará
atrapada para siempre en un pasado donde aún no ha
nacido?